27 junio 2013

Y te espero, aun sabiendo que no vas a venir.

Aun sigo vistiéndome cada mañana como para impresionarte. Todavía llevo aquel perfume que te encantaba y de vez en cuando me pongo ese vestido que tanto te gustaba quitarme. Sigo yendo cada tarde a nuestro parque. Me siento en el banco donde siempre me esperábas. Aun te recuerdo ahí sentado, con un cigarro en la mano, y mirando al suelo. Me costaba tanto llegar a ti, nunca sabía en que estabas pensando. Pero ahí estabas tú. Levantabas la cabeza, me mirabas y sonreías. Y te juro que en ese momento sabía que me querías. Pero últimamente no te veo mucho por ahí. Cuando llego y me acerco a nuestro banco solo veo unos cuantos cigarros consumidos. Nada de ti con uno en la mano, y nada de esa sonrisa que me daba la vida. Pero ahí estoy yo, me siento y te espero, aun sabiendo que no vas a venir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario