08 septiembre 2013

Para que nada nos separe que nada nos una.

He esperado tantas veces esto. Volver a escuchar mi nombre de tu boca, volver a oir esos 'bicho', notar de nuevo el corazón a mil cuanto te tengo cerca, los vaciles, llamarte idiota y que lo arregles con un puto beso. He esperado tantas veces que volvieras. Estaba harta de leer eso de que las segundas partes nunca fueron buenas, pero se que cada vez que dije que volverías y sería tarde solo me negaba a admitir que lo nuestro se terminó aquel día. He llorado y he deseado con todas mis fuerzas volver a tenerte. Y ahora qué. Después de tanto tiempo, de tantas mierdas, estás aquí, después de todas las veces que no estuviste. Vuelves, y te juro que esas horas contigo no las cambio por nada, y que si, se me ha vuelto a acelarar al verte, al notar tu mano en mi cintura. Pero ya no es lo mismo chico. Nada puede ser lo mismo. Porque me toca pensar en mi ¿sabes? Eso de estar para cuando a ti te de la gana, pues no tio. «Para que nada nos separe que nada nos una.»

03 septiembre 2013

Él y ella.

Quieres gritar. Hacerte oír, que sepa que estás ahí. Quieres hacerlo, sabes que vas a decir, sabes por qué, sabes a quién. Estás a punto, coges aire. Y no puedes. Es ese nudo en la garganta. Lo intentas de nuevo y lo único que te sale son lágrimas. "Estoy aquí", piensas. Las palabras en tu cabeza, en la garganta, ahogándote. Luchando por salir y tú ahí, impotente, muda. Mientras hace su vida. Primer plano, él, ella. Segundo plano. Tú. En silencio, temblando. Viendo como todo avanza a tu al rededor. Él, ella. ¿Y cuál es tu lugar? ¿A caso lo hay? Lo intentas de nuevo, apenas un gemido, inaudible. Él te da la espalda, la mira y la coge de la mano. Caminando juntos, les miras desde detrás. Desde tu segundo plano. "Ojalá no te estuvieras perdiendo tantas cosas. Ojalá te dieras cuenta de lo que estás dejando, de quienes se quedan atrás." Piensas.