¿Notas ese olor? Es el olor del papel quemándose, las palabras perdiéndose entre las cenizas, convirtiéndose en parte de ellas, consumiéndose como si no fueran nada, solo hojas que nadie quiere, palabras que no tienen ningún significado. Como si su destino fuera acabar allí. Y ya no queda nada, solo el olor a quemado, y varios montones de ceniza. Pero, ¿lo ves? Un trozo de papel, enterrado entre los restos de polvo. Está roto. Las manchas negras ya no son manchas, son trazos, curvas, líneas entrelazadas, letras unidas entre si, espacios, comas, palabras. Y una frase. Una frase que ha sobrevivido a aquel caos, tal vez su destino no era acabar hecha cenizas. La letra es irregular, pero clara, como si alguien la hubiera escrito sin pensar, sin necesidad de formar antes las frases en su mente, escribiendo sobre la marcha. Palabras escritas desde el alma. Un 'no me olvides' que acaba siendo una parte más de los recuerdos que alguien ha olvidado. Y solo queda el olor a quemado.
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