Al final el que más te sonríe es el que te la lía. El que te prometío que estaría para todo se rie mientras tú lloras. Y acabas dándote cuenta de que la gente siempre te va a defraudar. Es así, ¿sabes? Te acaba jodiendo quien menos te lo esperas, y tú a pesar de todo sigues confiando, y pegándote una hostia tras otra. Te aferras al 'él es diferente' y de nuevo te la pegas tía. Y así hasta que terminas mirando a todo el mundo como si fueran a darte la puñalada en cualquier momento. Te conviertes en la chica fria, la borde, la que a saber que esconde. Y lo que no entienden es que no, que lo que haces es esconderte de ellos. Después de tantos palos como no vas a hacerlo. Y es que tía, trátales como ellos lo hacen contigo, y luego si quieren que te llamen hija de puta, y que tengan razón.
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